Ya está en cartelera la historia dirigida por Chloé Zhao, basada en la novela de Maggie O’Farrell, sobre la vida amorosa del Bardo de Avon
“Ser o no ser, esa es la cuestión”, es probablemente la cita más célebre de William Shakespeare, quien la escribió hacia finales del siglo XVI e inicios del XVII, como parte de un soliloquio dentro de “La tragedia de Hamlet, príncipe de Dinamarca”.
Tanto el monólogo como la obra son considerados hitos por su complejidad, su tensión dramática y capacidad para problematizar temas como la locura, la muerte y la ambición por el poder. ¿Pero cómo fue que Shakespeare concibió una obra de tal magnitud? ¿Fue el resultado de una inspiración súbita y casi mítica?
La película “Hamnet”, dirigida por Chloé Zhao y basada en la novela homónima de Maggie O’Farrell, se aventura a imaginarlo desde una perspectiva tan íntima y trágica.
En un ambiente naturalista, la trama se centra en la vida amorosa y familiar de Shakespeare (Paul Mescal) y su esposa Agnes (Jessie Buckley), con quien tuvo tres hijos: Susanna, Judith y Hamnet (Jacobi Jupe), estos dos últimos, gemelos.
Agnes se presenta como una herbolaria que con una sensibilidad casi premonitoria, trata de salvar a su hijo de la peste, mientras Shakespeare vive en Londres trabajando en precarias condiciones para llevar a buen puerto su trabajo histriónico.
Entre la ficción y la realidad
Pero la historia de Maggie O’Farrell no es real y no tuvo a Shakespeare como punto de partida. En una entrevista que dio a la BBC confesó que le resultaba extraño que la academia y los investigadores han configurado el recuerdo de Agnes, a quien históricamente han nombrado Anne Hathaway.
“En realidad sólo se nos ha ofrecido una única narrativa sobre ella, y la mayoría de los biógrafos simplemente la han dado por buena: que era una campesina analfabeta que lo atrapó para casarse con él, que él la odiaba y que huyó a Londres para alejarse de ella”, dijo entonces la escritora, que también participó en la escritura del guion de esta adaptación.
Tal vez de los momentos que más disfrutarán los espectadores sea la representación de “Hamlet” en el entonces nuevo Teatro Gobo, construido en 1599 por la compañía de Shakespeare. En esa escena se condensa la conversación sobre el por qué Shakespeare se entregó a su arte.
Un momento que termina por resignificar y redimensionar el monólogo dicho por “Hamlet”, pues la obra original se centra en la muerte de un padre asesinado y no en la de un hijo, como en esta película. En uno se piensa en la venganza como motor de la locura, mientras que aquí es el ser un artista.
Fuente: El Sol de México
